Resumen
Para los próximos 25 años, la demanda global de energía aumentará significativamente debido al crecimiento poblacional, haciendo crucial la diversificación de fuentes energéticas para mitigar el impacto ambiental. Las energías renovables no convencionales (NCRE, según sus siglas en inglés) y el hidrógeno, en particular, están emergiendo como alternativas clave. El hidrógeno verde, producido mediante electrólisis con energía renovable, es la opción más limpia, mientras que el hidrógeno azul, derivado del gas natural con captura de carbono, y el hidrógeno gris, el más contaminante, presentan diferentes impactos ambientales. México y Colombia están avanzando en la producción y uso de hidrógeno, beneficiándose de sus ubicaciones geográficas estratégicas. México ha lanzado un proyecto piloto de hidrógeno verde y Colombia ha establecido metas en su “Hoja de Ruta Nacional del Hidrógeno” para 2030. Ambos países enfrentan retos similares, como la mejora en infraestructura para almacenamiento y distribución, pero en su compromiso con la sostenibilidad y el potencial para colaboración internacional destacan su papel en la transición energética. Este análisis busca identificar características comunes en sus enfoques para optimizar la producción y el impacto del hidrógeno en la sostenibilidad energética global.

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